jueves, 29 de mayo de 2008

Tabú

Enrique Anderson Imbert

El ángel de la guarde le susurra a Fabián, por detrás del hombro:

-¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la palabra zangolotino.

-¿Zangolotino? -pregunta Fabián azorado.

Y muere.

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